Más árboles
Este fin de semana se ha celebrado el primer encuentro internacional de amigos de los árboles, organizado por la Fundación Más Árboles y la empresa Maderas Noble de la Sierra del Segura. He lamentado no poder finalmente asistir pero no voy a dejar de, en la medida de lo posible, sumarme a la inquietud de la que allí se ha hablado y a difundir interesantes iniciativas como la de la plantación de 100 millones de árboles en 4 años en el sur peninsular como barrera contra el cambio climático, implicado a empresas, instituciones y particulares. Curiosamente, además de una gran iniciativa social, puede ser un buen negocio empresarial.Al no poder asistir a última hora, decidí dedicar algo del tiempo disponible del fin de semana a ver el documental "Una verdad incómoda" de Al Gore, que tenía entre cosas pendientes. No está de más que aquellos que también lo tengáis entre esas cosas podáis sacar un rato para pensar en ello. Los últimos 10 años de la humanidad parece que comienzan a ser la cuenta atrás del mundo si no somos capaces de reaccionar y cambiar las previsiones para los próximos 50 años. Lo que está pasando no es natural, el poder del hombre está consiguiendo cambiar las reglas de la naturaleza provocando un auténtico desastre. El calentamiento del planeta es una realidad nos afecta y desprotege, que provoca a la vez desertificación e inundaciones y consecuentemente genera tremendos movimientos migratorios, la desaparición de especies y la proliferación de enfermedades. Así es la naturaleza, cualquier modificación en el sistema provoca la variación del conjunto.
Como pasa con la iniciativa de Maderas Noble, invertir en darle la vuelta a lo que está pasando es una necesaria tarea que no se puede dejar en los asuntos pendientes, y también es un negocio que genera riqueza económica y social. Conseguir que haya futuro depende de todos y todas, sin excusas, desde los países más contaminantes y más reacios a estas decisiones pensando en el interés de la moneda, léase Estados Unidos, al ejercicio que cada uno de nosotros podamos hacer para modificar nuestras conductas contaminantes en favor del ahorro energético, la protección y la implicación con el medio ambiente.
Por cierto, en los últimos años los movimiento ecologistas han ido perdiendo presencia y especialmente interés entre la gente joven, entre quienes van a tener que enfrentarse a las consecuencias del cambio climático y que pueden cambiar el futuro, ¿tan malo es que estas cosas puedan conocerse en nuestras escuelas en la educación para la ciudadanía que tiene que haber en ellas?

